Ayer salí de la psico feliz, no porque me haya dado la receta para mi felicidad ni nada por el estilo, sino porque siento que la mina es muy capaz y que si logro no esconderme demasiado y rechazo las ganas de rajar y faltar y esas cosas que me agarran, puede que me ayude a llegar al meollo del asunto (que ya sé que son los padres, siempre lo son)
Llegué a casa, y la nena estaba contenta y jugando tranquilo, vino corriendo al grito de "Vino mamaaaaaa", que lo hace siempre y siempre me emociona...
Comimos, rico y temprano... me funcionaron las amenazas y las negociaciones relativamente fácil y rápido y la peque comió y todo...
Ahí es cuando recuerdo que tengo ganas de tener un bebé... y me imagino a los Ingalls, pero con microondas y DVD
Después, debacle total... no quiso acostarse, ni en su cama, ni en la mía ni el piso ni ni ni
Terminó llorando en el sillón, mirando una película... y claro, no sé a que hora se durmió y esta mañana se vino el gran show, no... perdón, El Gran Show, con mayúsculas... no quiere sacarse el piyama, ni ponerse la ropa del jardín, llora, patea, grita (todavía ni son las 7 y ya los vecinos me odian, la nena me odia, yo me odio)
No es la vida que quiero. Quiero poder decir, hoy nos quedamos y listo, quiero abrazarla y quedarme mirando Toy Story, a ver qué le pasa a Woodie y a Buzz, quiero desayunar rico y no esa media taza de café con leche frío, quiero poder limpiar mi casa y no dejar esa maraña de toallas, camas sin hacer y nervios destrozados
No me gusta sacarme y ponerme violenta: no me gusta hablarle bajito apretando los dientes, no me gusta vestirla a la fuerza ni soporto su carita después de la crisis de nervios, cansada, mojada...
Y entonces vuelvo al primer párrafo y pienso que tendrá que hablar mi hija con su psicóloga dentro de 30 años, y me muerdo por no llorar porque estoy en el trabajo, porque no tengo maquillaje para tapar los rastros de una crisis post parto tardía
Busco, leo, escucho... muchos sobre todo muchas pasan por lo mismo: el tironeo trabajo-casa, el pasar de ser uno a ser dos, a ser tres... los terribles dos... se supone que la mayoria de los chicos lo pasan, que son todos iguales, pero no son iguales. Esta es mía. Es mi nenita y tengo que vestirla de prepo y verle los ojitos llorosos al bajarme del auto, no es lo mismo... me cago en la psicologia, la culpa y la madre que me pario.
Plata, plata, plata, puta plata... todo pasa por ahi, ya no me importa el desarrollo profesional, la historia feminista y los años de estudio. Trabajo porque necesito vivir, necesito terminar la puta casa y sacarme de encima a la inservible de la arquitecta que se equivoca con las medidas y todo se atrasa 2 meses porque no sabe sacar las medidas de los pisos y después me manda a los albañiles a limpiar el patio cuando adentro faltan 3 mil cosas por hacer, ensima me ningunea y trata todo con mi marido. Si no faltara tan poco la rajaría a la bosta.
Tendría que avivarme, filmarme en medio de un pete, subirlo y listo! Me pongo las plumas y gano plata por mostrar el culo. Aunque si tengo que entretener a Sofivich prefiero juntar cartones en patas en pleno invierno... mejor sigo así... contando las horas para ver a mi chiquita, abrazarla y pedirle disculpas por no poder ser mejor